ITINERARIOS
“Voluntad de desmentido y crítica a la provocada desorientación”
La voluntad de la Bienal de cultura, arte y pensamiento desde su primera edición ha sido proponer nuevas vías de pensamiento, vías artísticas y culturales, científicas también, destinadas a interpretar y esclarecer la complejidad de nuestros días. Sin embargo, y sin apartarnos de esta legítima aspiración, los Encuentros de 2026 tendrán una función muy específica, distinta, en parte, a las ya celebradas. Los tiempos obligan.
El principal propósito será el que nos lleve a desenmascarar un mundo ideológicamente tergiversador, planeado por los poderes para que la mentira acontezca como una lógica irrefutable. Un mundo de cepos de información y de trampas retóricas que pueden dejar impunes a los líderes con vocación belicista e invasora. Nunca el capitalismo, nunca el neoliberalismo, pese a los oscuros episodios de su historia, había caído en manos tan diestras en la estafa como hasta ahora. Su gran industria, su perfecta maquinaria, es producir una realidad manipulada, representar acontecimientos fraudulentos que se propagan como verdad, e infundir desprecio hacia el género humano, cada vez más prescindible y sólo aprovechable en tanto que materia de comercio.
Estas graves circunstancias implican una desconsideración de cota histórica por su dureza hacia los ciudadanos, a los que se supone ya sin voluntad y minados por el desánimo. La gran misión de los nuevos dictadores, de los que avisaron Hans Jonas y Hannah Arendt después de la Segunda Guerra Mundial, es recordar a los pueblos, día a día, su impotencia, convencerlos de que no hay salida. El nihilismo empieza por ahí, por una utopía desestimada.
Por estas razones, los que llamamos itinerarios temáticos, en 2026 estarán constituidos por una voluntad de desmentido y crítica a la provocada desorientación de las oligarquías, por unos discursos que devuelvan la realidad a su centro, a su dimensión natural, verdadera. Se trata de una restitución. Se va a proponer un análisis del renovado acecho de los imperialismos y el debate entre democracia o nihilismo. También nos preguntaremos por qué nos hemos construido así, que indaga en la configuración de nuestra mente y el psiquismo que nos determina, por qué actuamos de un modo y no de otro. Desvelar la pregunta permite la posibilidad de una transformación, propiciar una mayor madurez moral e incentivar una visión más lúcida frente a los acontecimientos.
La literatura, sin duda, es un buen campo de pruebas para esta posibilidad de corregir el peligroso rumbo de la civilización, un devenir tanto individual como colectivo, y para ello contaremos con protagonistas capitales que han hecho de la literatura un pensamiento y una manera de posicionarse ante la historia, también dentro del feminismo.
Por otra parte, si en 2024 dedicamos un espacio a pensar las manos, en 2026 lo dedicaremos a pensar la voz: la voz que fuimos, en buena parte ya perdida, la voz que nos queda, la voz como confidente de la conciencia, su antropología y filosofía, también su manifestación como elemento antaño sagrado, y hoy sintetizado en los dispositivos digitales.
Otros temas ahondarán en el avance en las investigaciones de ciencia y tecnología, y en especial la Inteligencia Artificial y cómo convivir con ella; el cine, los acuciantes problemas ambientales, la música y la danza, que en esta ocasión merecerán un orden más práctico y de acogida de culturas no occidentales.
La sección dedicada al feminismo estará enfocada en Caminos de otro hacer, un homenaje y reivindicación de las mujeres determinantes para pensar otros modos de vivir y convivir y de saber. Esta próxima edición de Encuentros dedicará un apartado a reflexionar sobre el papel que ocupa la voz: la evolución de nuestra voz, su proyección en el espacio público o la paulatina pérdida y suplantación por los artificios que nos hablan mecánicamente.
Referente a la ecología, ¿Cuánto nos queda de mundo? será la pregunta que se plantee para analizar las reservas reales de la naturaleza, la viabilidad de su perduración y las estrategias que tratan de protegerla.