Es un destino de la música occidental edificar sobre lo edificado, por más que las rupturas sean continuas, sobre todo a partir del siglo XX, cuando la armonía vivió un estallido que llega hasta nuestros días. Y aun así, lo extraordinario es que sus propuestas son siempre nuevas, lenguaje sobre lenguaje, formas de abstracción sonora que viajan a formas expresivas distintas, audaces. La capacidad de invención de la música es uno de los fenómenos culturales más apasionantes. Los Encuentros reciben, una vez más, a quienes protagonizan este sorprendente devenir, nombres señeros que ya son parte de la historia del arte sonoro, cuya resonancia nos alcanza.