El segundo día, sábado, abría la mañana la pensadora Chiara Bottici planteando dos propuestas a la hora de repensar el feminismo, acompañada con sus preguntas por Preslava Boneva. El anarcafeminismo como forma de buscar el final de las políticas de dominación y, por otro, el análisis de las narraciones que acompañan a la condición de ser y de convertirse en mujer en tiempos y lugares diferentes. Pero ambas se unieron en una idea clave: la vida está interconectada, por lo que es necesario lograr ir más allá de las diferencias. No podemos ser libres solas.

Más tarde fue la singularidad humana la que, desde puntos geográficos diferentes, confluyó, con la moderación de Berta Ares, subdirectora de la bienal, en un diálogo entre Víctor Gómez Pin en el auditorio y Thomas Macho desde Berlín y a través de la pantalla, por motivos de salud, para preguntarse qué nos hace humanos. Así se acercaron a la experiencia de la conciencia de la muerte y la trascendencia y al lenguaje, un elemento a priori innecesario desde el punto de vista de la vida natural, pero que nos ha llevado hasta donde estamos ahora. Como indicó Gómez Pin mirando a Aristóteles, sin animales no habría pensamiento, pero ¿qué sucede con la máquina? ¿Hacia dónde nos lleva la inteligencia artificial y sus modelos generativos?

Mientras esto sucedía, cientos y cientos de pasos se dirigían hacia la zona verde de la Vuelta del Castillo, donde en un gran claro se elevaba un poste de 25 metros. Ya en marzo de 2026, un miembro del grupo de Voladores de Papantla viajó a Navarra para recorrer los bosques de Quinto Real y Eugui y seleccionar personalmente un árbol con las características necesarias para una ceremonia que les hace volar, mientras giran, y conectan con los elementos, la fertilidad y la lluvia. Hubo lluvia, que falta hacía, pero no durante este vuelo inaugural que se repetirá a lo largo de los Encuentros.

Por la tarde, la voz de Natasha Strobl nos habló de política extrema y cómo es necesario hablar del fascismo no como algo teórico, sino como algo presente en el mundo actual con las características propias del siglo XXI. Así, la extrema derecha ha conseguido hacerse con el centro de atención, pero no debería ser la estrella polar que determina discursos y reacciones. Strobl habló de la movilización del resentimiento de tantas personas que se sienten abandonadas en un mundo desigual. Junto con el periodista Xabier Mas de Xaxàs lanzaron, sin embargo, un mensaje esperanzador: como vemos día a día, también las personas pueden unirse, darse apoyo y movilizarse socialmente por causas totalmente alejadas del odio. “Si alguien cae, nuestro primer impulso no es preguntarle de dónde viene o qué piensa, sino ayudarle a levantarse”.

La fricción entre lengua y política, historia y memoria y “cómo hacer frente al pasado” caracterizan las novelas de la autora austriaca eslovena Maja Haderlap con el apoyo de su gran conocedora Mercedes Monmany. La autora recorrió su obra, en la que las historias familiares se desarrollan en contextos políticos y la historia privada se convierte en algo político. De esta forma, Haderlap, que escribe novela en alemán y poesía en esloveno, exploró su relación entre bilingüismo e identidad.

En la Sala de Armas de la Ciudadela se produjo una catarsis que es difícil trasladar a palabras. Isabelle Duthoit se ha atrevido a buscar su voz ancestral en toda su plenitud, con todo su cuerpo. Una composición realizada en tiempo real, un lenguaje antes de la lengua, Sauvage Sentimental. Animalidad, arcaísmo, susurros, aliento, aleteos guturales, gritos profundos, vibraciones, emociones perdidas y encontradas. Una búsqueda de la verdad sepultada que mueve, agita y reconforta.

FOTOGRAFÍAS: Txisti_photo