Tierras raras parece una manera hermosa de llamar a nuestro siniestro mundo. Una manera de cargar de misterio, incluso mitología, lo que podría verse solo como catástrofe. Es el ejercicio poético, la magia del nombrar de un químico ruso que agrupó unos minerales extraños y los introdujo en la tabla periódica cuando todavía el tiempo se medía en siglos, sin imaginarse que esos minerales serían el alimento principal de la industria tecnológica de su futuro y nuestro presente, y que las palabras escogidas iban a sintetizar, a modo de conjuro o exorcismo, toda una época.
La belleza sobrevive, con su fragilidad intacta, a la destrucción. Como el hongo de Anna Tsing, o los animales salvajes de Chernóbil, o la luz gratuita que podría iluminar toda Ciudad de México. Si escarbamos en la tierra, con las uñas, máquinas perforadoras y escobillas especializadas, encontraremos basura, excrementos del mundo, huellas escatológicas de la historia: basura doméstica, residuos mineros, herramientas prehistóricas y ordenadores obsoletos, fragmentos de cuerpos, escombros de templos destruidos en las guerras, iconos sacrificados por enemigos espirituales. Tierras raras es una imagen, un golpe de vista de esa condensación de tiempo. La danza del subsuelo, de lo que se descompone y alimenta el mundo. El baile de esa violencia original.
Baile Luz Arcas, La Merce, Danielle Mesquita, Javiera Paz, Raquel Sánchez
Dirección escénica, coreografía, espacio escénico Luz Arcas
Cante y voz Tomás de Perrate Raquel Sánchez
Iluminación Jorge Colomer
Diseño de sonido Xabier Erkizia
Dramaturgia Luz Arcas Pedro G Romero
Dirección Técnica Cristina L. Bolívar
Foto y Vídeo Virginia Rota
Vestuario Andrea Otin
Acompañamiento artístico Victoria Aimé
Diseño gráfico María Peinado
Ayudante de dirección y producción ejecutiva Fernando Jariego
Técnicos en gira Jose Espigares, iluminación Pablo Contreras, sonido
Coordinación de Producción Alberto Núñez
Dirección de producción Alex Foulkes