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txisti; © Rodrigo Pérez. Todos los derechos reservados.
Txisti; Rodrigo Pérez

Poética, escultura, materiales y movimiento numérico

Todo lo que va en contra de la naturaleza va en contra del ser humano. Palabras que en una poeta como Marion Poschmann adquieren una profundidad que va más allá de las estadísticas. Porque ¿cómo hacer consciente el cambio climático? «Como poetas podemos aportar muchas herramientas», ya que el lenguaje poético puede mostrar la disparidad y desafiar la razón hasta llegar a ser algo cercano a la mística.

Así, Nimbus, su nuevo libro, constituye un llamamiento a ser más humildes, ya que, si queremos proteger la naturaleza y evitar una catástrofe ecológica, es indispensable una nueva romantización del mundo. Y es ahí donde entra la mirada poética a la naturaleza. Galardonada con el Premio Alemán de Literatura y Naturaleza, la conversación con la poeta y ensayista alemana estuvo facilitada por la traductora y editora Cecilia Dreymüller.

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La segunda entrevista de la jornada nos trajo a la escultora Susana Solano, que dialogó sobre su obra y su proceso creativo con el pintor y profesor de Bellas Artes Carlos Velilla. Una de sus esculturas se encuentra en la Ciudadela de Pamplona, una obra que la artista no había vuelto a ver desde hacía cuatro o cinco décadas y que le recordó el final de una etapa en su larga trayectoria. Solano ha trabajado con una gran variedad de materiales, pero quizá uno de los elementos que atraviesa su obra es la relación con el cuerpo humano, que se convierte en medida y referencia frente a la tendencia a la monumentalidad de la escultura destinada al espacio público. La relación entre el objeto y el cuerpo es, para ella, fundamental en la creación escultórica.

La conversación permitió también reflexionar sobre la importancia del contacto directo con los materiales en el proceso artístico. Como apuntó Carlos Velilla, después de años en los que otras formas de creación han ganado protagonismo, el alumnado de Bellas Artes vuelve a sentir la necesidad de tocar, de experimentar con las manos y de descubrir las posibilidades expresivas de la materia. Una reivindicación de la dimensión física y sensorial del arte, en la que el pensamiento y la experiencia del cuerpo vuelven a encontrarse.

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Y precisamente el cuerpo, convertido en lenguaje y territorio de exploración, fue el protagonista de la noche con la compañía china TAO Dance Theater, que presentó en Baluarte las coreografías 13 y 14, pertenecientes a la Serie Numérica del coreógrafo Tao Ye. Dos piezas de extraordinaria precisión y belleza que exploran las posibilidades del movimiento, el ritmo y las relaciones entre los cuerpos. En 13, la individualidad y lo colectivo se entrelazan en una sucesión de encuentros, desplazamientos y transformaciones, mientras que 14 lleva el movimiento continuo y la geometría corporal a una depuración casi hipnótica.

Sobre el escenario, los cuerpos parecían formar parte de un mismo organismo, en un equilibrio fascinante entre la exactitud de los movimientos y la fluidez de la danza. Una coreografía en la que todos los intérpretes son protagonistas y, al mismo tiempo, anónimos, sin jerarquías ni individualidades que sobresalgan del conjunto. La repetición, las líneas y los movimientos circulares construyeron una experiencia de enorme potencia visual, en la que el rigor técnico se transformó en belleza.

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